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La contaminación atmosférica y la variabilidad de la temperatura se asocian con niveles más elevados de glucemia

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Un estudio europeo con participación de GCAT identifica asociaciones entre la contaminación atmosférica, la variabilidad de la temperatura y los niveles de glucemia en personas sin diabetes.

La diabetes es una de las enfermedades metabólicas más frecuentes, y comprender los factores que pueden contribuir a su desarrollo es importante para avanzar en su prevención. Más allá de la alimentación y la actividad física, cada vez hay más evidencias sobre el papel de las exposiciones ambientales, aunque todavía se conoce poco sobre cómo pueden actuar conjuntamente y relacionarse con alteraciones de la glucemia.

Para profundizar en esta cuestión, un nuevo estudio publicado en la revista Environment International ha analizado la relación entre la contaminación atmosférica, la temperatura y los espacios verdes, y los niveles de hemoglobina glicada (HbA1c) -un indicador de la glucemia media durante los últimos dos o tres meses. El análisis se ha centrado en personas sin diabetes, con el objetivo de estudiar la relación entre estas exposiciones y los niveles de glucemia antes de la aparición de la enfermedad.

La investigación se enmarca en el proyecto europeo EXPANSE, una iniciativa que estudia cómo el exposoma urbano influye en las enfermedades cardiometabólicas y respiratorias, y en la que participa el equipo de GCAT|Genomes for Life del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP). El estudio, liderado por investigadores del Swiss Tropical and Public Health Institute (Swiss TPH) y la Universidad de Basilea, ha analizado datos de 21.259 participantes de nueve cohortes europeas, de los cuales 5.464 proceden de GCAT.

Los resultados muestran que una mayor exposición a la contaminación atmosférica, especialmente a las partículas PM10, y un aumento tanto de la temperatura como de su variabilidad, se asocian con niveles más elevados de HbA1c. El análisis también identifica interacciones entre estas exposiciones, lo que refuerza la importancia de estudiar conjuntamente los diferentes factores ambientales. En cambio, no se han identificado asociaciones consistentes con la presencia de espacios verdes.

Los autores también han analizado diferentes escenarios ambientales y estiman que una mejora de la calidad del aire podría asociarse con una reducción de los niveles de HbA1c, mientras que determinados cambios de temperatura relacionados con el cambio climático podrían tener el efecto contrario. Sin embargo, estas dos exposiciones no son independientes, y se ha observado que la mejora de la calidad del aire cobra mayor importancia en un contexto de cambio climático. Es decir, que una misma reducción de la contaminación atmosférica produce efectos más beneficiosos sobre los niveles de glucemia en un escenario de temperaturas más elevadas.

En cuanto a los posibles mecanismos implicados, los autores señalan que la inflamación y la resistencia a la insulina podrían desempeñar un papel, de acuerdo con la evidencia científica previa. Sin embargo, el estudio no analiza directamente la función de las células β ni la secreción de insulina, sino la relación entre las exposiciones ambientales y los niveles de HbA1c.

"Este trabajo pone de manifiesto la asociación entre la contaminación atmosférica, la variabilidad de la temperatura y los niveles de HbA1c en personas que todavía no presentan diabetes. La incorporación de la temperatura en este enfoque es especialmente relevante en el contexto actual de cambio climático, en el que las exposiciones ambientales no pueden entenderse de manera aislada", explica Natàlia Blay, investigadora postdoctoral de GCAT y coautora del estudio.

Esta perspectiva conecta con las líneas de investigación de GCAT orientadas a estudiar la contribución conjunta de los factores genéticos y ambientales al riesgo de diabetes tipo 2 (T2D), desarrolladas por Sílvia Bonàs-Guarch, investigadora principal de la línea de T2D de GCAT e investigadora Ramón y Cajal.

Bonàs-Guarch comenta que "este tipo de estudios son esenciales para comprender el papel del exposoma en la heterogeneidad clínica de la diabetes tipo 2 e investigar los mecanismos por los que los factores ambientales pueden contribuir a alteraciones metabólicas antes del desarrollo de la enfermedad. En este contexto, desde GCAT trabajamos para desarrollar enfoques que permitan evaluar cómo la predisposición genética, junto con las exposiciones ambientales, pueden modular procesos fisiológicos clave en el desarrollo de la diabetes tipo 2, como la capacidad secretora de las células beta pancreáticas".

Los autores concluyen que los resultados refuerzan la relevancia de mejorar la calidad del aire en el contexto del cambio climático, especialmente en entornos urbanos donde pueden coincidir niveles elevados de temperatura, contaminación atmosférica y riesgo de diabetes.

Referencia

Jeong A, Edstorp J, Lovison G, Pickford R, Bergström A, Blay N, Bussalleu A, Dadvand P, Dalecka A, Imboden M, Kress S, Shen Y, Sochacka-Tatara E, Thiering E, Thorand B, Wolf K, Yu Z, de Cid R, Gehring U, Ljungman P, Magnusson P, Mikeš O, Pac A, Pikhart H, Rizzuto D, Schikowski T, Standl M, de Hoogh K, Melén E, Vermeulen RC, Vlaanderen JJ, Pershagen G, Peters A, Probst-Hensch N. Joint effects of air pollution and temperature on glycemia: an exposome analysis in European cohorts. Environ Int. 2026;216:110538. DOI: 10.1016/j.envint.2026.110538.